El amor

A veces el amor es como el tiempo
nunca mira atrás, nunca se arrepiente,
siempre avanza y nunca espera mas que
el próximo segundo, inconsciente de si mismo
firme, constante, invisible, omnipresente

A veces el amor es como los recuerdos
la evidencia del paso del tiempo, es decir,
propia prueba de si mismo, y queremos revivirlos
cosa imposible, a lo sumo repicable, tal vez
solo semejantes pues ya no somos los mismos,
cambia el cauce, cambia color, cambia el agua
pero están ahí, cuando menos los esperas
firmes, invisibles, constantes, omnipresentes.

A veces el amor es como el tiempo en los recuerdos
atrapado, detenido, con aromas y sabores, con
tacto y sonido, con lágrima y risa pero lento,
como si no quisiéramos que se vaya el pensamiento
y nos hacen vivir por segundos aquellas experiencias
y nos creemos que estamos y somos así como fuimos
así como estuvimos, firmes, constantes, invisibles
para el mundo, omnipresentes uno del otro.

A veces el amor es como el recuerdo en el tiempo
se va poniendo gris, como nuestros cabellos,
se va desgastando y aunque cada vez mas confuso
sigue llevándonos de nuestros cuerpos a ese
lugar del pensamientos donde aun somos lo que fuimos
firmes, invisibles, constantes, onmipresentes.

A veces el amor no se entiende a si mismo,
y nace y se muere, y vuelve a nacer, y crece
y no se reproduce pero deja descendencia,
y te sube y te baja, firme, y se deja ver
y se oculta, invisible, y viene y se va constantemente
y se queda y te deja por fuera y por dentro
y sigue presente siempre , dormido tal vez, rendido quizás
o muerto, como esos Lazaros dispuestos a oir una
voz que los traiga de vuelta.